CON el paso de los años se han propuesto varios tratamientos para el THDA. Algunos se centran en la dieta. Sin embargo, ciertos estudios indican que los aditivos alimentarios no suelen provocar hiperactividad, y que las soluciones dietéticas muchas veces no surten efecto.
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no favorezco ningún tratamiento en particular. Deben tener cuidado que terapia elejir |
Otros tratamientos para el THDA son la medicación, la modificación del comportamiento y la educación cognitiva.
Medicación. Como parece ser que el THDA implica alguna disfunción cerebral, a muchos les han beneficiado los fármacos para restablecer el equilibrio químico. Sin embargo, la medicación no sustituye al aprendizaje. Solo ayuda al niño a concentrarse, proporcionándole un fundamento para adquirir nuevas destrezas.
La medicación también ha ayudado a muchos adultos con THDA. Pero hay que tener cuidado —tanto en el caso de jóvenes como de adultos—, pues algunos estimulantes que se recetan para tratar el THDA pueden crear adicción.

Por consiguiente, es importante que los padres aporten un sentido de estructura a la vida. Además debe establecerse un orden estricto para las actividades cotidianas. Al confeccionar dicho horario —que abarcaría un tiempo para hacer los deberes, estudiar, bañarse, etc.—, los padres tal vez quieran conceder al niño cierta libertad. Hecho esto, siga siempre la misma secuencia. Asegúrese de que las labores diarias se efectúen en el debido orden. La revista Phi Delta Kappan dice: “Los médicos, psicólogos, autoridades escolares y maestros tienen la obligación, ante el niño y los padres, de explicar que el diagnóstico de TDA o de THDA no da licencia al muchacho para salirse con la suya, sino que es un dato necesario para dar la ayuda debida al niño en cuestión”.
Educación cognitiva. Abarca ayudar al niño a cambiar su opinión de sí mismo y de su trastorno. “Las personas con trastorno por déficit de atención se ven ‘feas, tontas y malas’ aunque sean atractivas, inteligentes y buenas”, comenta el doctor Ronald Goldberg. Por consiguiente, el niño con TDA o THDA necesita tener un punto de vista apropiado de su valía, y saber que sus problemas de concentración son controlables. Esto reviste particular importancia durante la adolescencia. Para cuando un muchacho con THDA alcance esa etapa de la vida, posiblemente haya sufrido muchas críticas de parte de compañeros, maestros, hermanos y quizás hasta de sus padres. De modo que necesita ponerse metas realistas y juzgarse con justicia, no con dureza.
Los métodos terapéuticos mencionados también sirven para adultos con THDA. “Hay que hacer algunos cambios según la edad —escribe el doctor Goldberg—, pero los fundamentos de la terapia —medicación cuando es necesaria, modificación del comportamiento y [educación] cognitiva— siguen siendo válidos a lo largo de toda la vida.”
Cómo ayudar
Infórmense cuanto puedan sobre este problema. Tomen decisiones bien fundadas. Sobre todo, amen a su hijo y fomenten su amor propio. La falta de autoestima es mortal”.Para que el niño con THDA reciba la ayuda adecuada, el padre y la madre deben cooperar. El doctor Gordon Serfontein escribe que un niño con THDA necesita “saber que en el hogar se le ama y que ese amor viene del que existe entre los padres”. (Cursivas nuestras.) Lamentablemente, no siempre se demuestra ese amor. El doctor Serfontein continúa: “Está comprobado que en las familias donde hay [un niño con THDA], los casos de discordia y ruptura matrimoniales son casi un 33% más elevados que en la población normal”. Para evitar tal discordia, el padre debe desempeñar un papel importante en la crianza del niño con THDA. La responsabilidad no debería recaer únicamente en la madre. (Efesios 6:4; 1 Pedro 3:7.)
Los amigos íntimos, aunque no son parte de la familia, también pueden ayudar mucho. ¿Cómo? “Sea bondadoso —dice John, citado anteriormente—. Mire más allá de lo que ven los ojos. Llegue a conocer al niño. Hable también con los padres. ¿Cómo les va? ¿A qué tienen que enfrentarse día a día?” (Proverbios 17:17.)
Los estudiantes de la Biblia reconocen que toda imperfección humana, incluidos los trastornos de aprendizaje y el THDA, son herencia del primer hombre, Adán. (Romanos 5:12.) También saben que el Creador, Jehová, cumplirá su promesa de instaurar un nuevo mundo justo en el que ya no existirán las penosas enfermedades. (Isaías 33:24; Revelación [Apocalipsis] 21:1-4.) Esta garantía es un ancla de apoyo para los que sufren trastornos como el THDA. “El paso de los años, la educación y la experiencia están ayudando a nuestro hijo a entender su trastorno y controlarlo —dice John—. Pero en este sistema de cosas nunca estará totalmente curado. Lo que nos consuela día a día es pensar que en el nuevo mundo Jehová corregirá el trastorno de nuestro hijo y le permitirá gozar de la vida a plenitud.”