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martes, 1 de marzo de 2011

En busca de la figura perfecta


Quienes se toman la moda demasiado en serio a veces se preocupan en exceso por su aspecto. Las modelos de las pasarelas por lo general son altas y delgadas, y se nos bombardea con su imagen constantemente. El físico “perfecto” lo vende todo, desde automóviles hasta dulces. Según cálculos del Social Issues Research Centre (Centro de investigaciones sociológicas) de Gran Bretaña, “las jóvenes de la actualidad ven más imágenes de mujeres extraordinariamente hermosas en un día que las que vieron nuestras madres en toda su adolescencia”.


Este aluvión de imágenes puede resultar perjudicial. Por ejemplo, una encuesta mencionada en la revista Newsweek reveló que el 90% de las adolescentes de raza blanca de Estados Unidos están descontentas con su físico. Algunas de ellas harán casi cualquier cosa con tal de lograr la figura perfecta. Sin embargo, el instituto de investigación ya citado señala que menos del 5% de la población femenina puede alcanzar el peso y la talla ideales que promueven los medios de comunicación. Con todo, el culto a la delgadez extrema tiene esclavizadas a millones de jóvenes y ha empujado a otras a la anorexia nerviosa, un trastorno muy difícil de superar. 


La modelo española Nieves Álvarez, quien padeció dicho trastorno, admite: “Tenía más miedo a ser gorda que a morirme”.


Si bien es cierto que la anorexia y la bulimia pueden deberse a diversos factores, los doctores Michel Laxenaire y Anne Guillemot afirman: “El culto a la delgadez tiene parte de la culpa”.



Normalmente se espera que las modelos sean “al menos de 1,74 metros de altura, muy delgadas, con labios gruesos, pómulos elevados, ojos grandes, piernas largas y una nariz recta y no muy prominente”, informa la revista Time.
La National Association of Anorexia Nervosa and Associated Disorders de Estados Unidos calcula que, solo en ese país, 8.000.000 de personas padecen anorexia y que algunos casos graves resultan mortales. La gran mayoría de los anoréxicos (el 86%) comenzaron a sufrir trastornos alimentarios antes de cumplir 21 años.



¿Cómo se desencadena este raro trastorno llamado anorexia?


Por lo general, una adolescente o adulta joven (suele afectar más al sexo femenino) se propone perder unos kilos. Sin embargo, cuando lo consigue, no queda satisfecha. Al mirarse al espejo sigue viéndose gorda, así que decide seguir su dieta y rebajar un poco más para verse aún mejor. El ciclo continúa hasta que su peso está un 15% o más por debajo de lo normal para su estatura.


Es entonces cuando la familia y las amistades empiezan a manifestar su preocupación por la extremada delgadez, por no decir escualidez, de la joven. Pero la persona anoréxica no ve las cosas de la misma manera. “Yo no me consideraba flaco. Cuanto más peso pierdes, más se distorsiona tu mente y ya no eres capaz de verte con claridad,” dice Alan, un joven anoréxico de 1,75 metros (5 pies y 9 pulgadas) de altura, que llegó al punto de pesar solo 33 kilos (72 libras).
Con el tiempo, la anorexia puede desencadenar osteoporosis, afecciones renales y otros problemas graves de salud. Incluso puede provocar la muerte. “El médico me dijo que como mi organismo se había visto privado de tantos nutrientes, si hubiera seguido dos meses más con aquella dieta habría muerto de desnutrición”, dice Heather. 
El boletín The Harvard Mental Health Letter informa que alrededor del cinco por ciento de las mujeres a quienes se les diagnostica anorexia mueren en el plazo de diez años.



Los síntomas no tardan en aparecer. 
El más común es la pérdida de peso, pero también puede producirse caída del cabello, sequedad de la piel, fatiga y pérdida de densidad ósea. La menstruación se hace irregular o hasta cesa por varios meses consecutivos.
Aunque estos síntomas pudieran parecer inofensivos, no nos engañemos: la anorexia es potencialmente mortal. Un trabajo de investigación descubrió que, con el tiempo, hasta el 10% de los enfermos mueren a causa del trastorno, por lo general como resultado de la insuficiencia —mal funcionamiento— de algún órgano u otros problemas relacionados con la malnutrición.



martes, 1 de febrero de 2011

Respire mejor


  ALGUNOS fóbicos sociales logran reducir la intensidad de los síntomas físicos mejorando la respiración. Parecerá extraño, pues todos sabemos respirar, pero los especialistas indican que muchos afectados de trastornos de ansiedad no lo hacen bien, sino de forma superficial, muy rápido o utilizando demasiado el pecho.
  Practique inhalando y espirando lentamente. Será más fácil por la nariz que por la boca. Aprenda también a respirar con el diafragma, pues con el pecho hay más riesgo de hiperventilación. Realice esta prueba: de pie, sitúe una mano por encima de la cintura y la otra en medio del pecho. Al respirar, observe cuál se mueve más. Si es la del pecho, deberá practicar con el diafragma.
  Claro, no siempre ha de respirar con el diafragma. (La relación habitual entre la respiración diafragmática y la pectoral es de 4 a 1, aunque resulta variable.) Advertencia: Si padece afecciones respiratorias crónicas, como enfisema o asma, consulte al médico antes de adoptar nuevas técnicas de respiración.



Cómo superar la fobia social


“Lo más importante que debe recordar el fóbico es que su trastorno responde bien a la terapia; no hay razón para seguir soportándolo.”—Doctor Chris Sletten.
FELIZMENTE, muchos fóbicos sociales han recibido ayuda para atenuar la ansiedad y hasta encarar marcos públicos temidos por años. Si usted padece fobia social, tenga la seguridad de que también puede aprender a afrontarla constructivamente. Para ello ha de analizar 1) los síntomas físicos, 2) qué piensa sobre las situaciones temidas y 3) cómo se comporta a causa de los miedos.
En este particular resultan útiles los principios bíblicos, pues aunque la Palabra de Dios no sea un texto médico, ni mencione el término “fobia social”, ayuda a “[salvaguardar] la sabiduría práctica y la capacidad de pensar” a la hora de afrontar los temores (Proverbios 3:21; Isaías 48:17).
La lucha con los síntomas
Los síntomas físicos varían de un fóbico a otro. ¿Qué reacciones corporales tiene usted ante una situación temida? ¿Le tiemblan las manos? ¿Siente palpitaciones? ¿Sufre malestar abdominal? ¿Le entran sudores, se sonroja o se le reseca la boca?
Es patente que la perspectiva de transpirar, tartamudear o temblar en público no es ningún plato de gusto. Pero sentir ansiedad por meras posibilidades no le ayudará nada. Atinadamente preguntó Jesús: “¿Quién de ustedes, por medio de inquietarse, puede añadir un codo a la duración de su vida?” (Mateo 6:27; compárese con Proverbios 12:25). Lo único que uno logra obsesionándose con los síntomas y el qué dirán es empeorar la situación. “Al imaginar que se percatarán de su nerviosismo, el fóbico social se pone aún más ansioso —señala The Harvard Mental Health Letter—. Prevé que actuará con torpeza, expectativa que lo alarma aún más al ir aproximándose las situaciones que teme.”
Para aliviar la ansiedad, cuide su dieta,
 haga ejercicio regularmente y descanse lo suficiente
Tal vez logre reducir la intensidad de los síntomas practicando la respiración diafragmática lenta (véase el recuadro “Respire mejor”). También le será útil el ejercicio regular y la relajación muscular (1 Timoteo 4:8). Es posible que deba realizar cambios en su estilo de vida. Por ejemplo, la Biblia aconseja: “Mejor es un puñado de descanso que un puñado doble de duro trabajo y esforzarse tras el viento” (Eclesiastés 4:6). Asegúrese, pues, de descansar lo necesario. Cuide, además, el régimen alimenticio. No se salte comidas ni se alimente a intervalos irregulares. Quizás tenga que ingerir menos cafeína, una de las sustancias que más potencia la ansiedad.
Sobre todo, paciencia (Eclesiastés 7:8). Un equipo de doctores señala: “Acabará notando que, aunque todavía sienta cierta ansiedad en algunos marcos públicos, la intensidad de los síntomas corporales disminuirá de forma considerable y, lo que es más importante, con la práctica tendrá más autoestima y estará mejor preparado para afrontar las situaciones sociales que teme”

sábado, 29 de enero de 2011

DEPRESION INFANTIL

Durante un largo período de tiempo la comunidad científica, sostenía que la Depresión Infantil no existíain sinembargo, en el mundo real existían niños deprimidos y algunos clínicos empezaron a revelarse contra la ortodoxia que vetaba la posibilidad de su existencia. Esto empezó a ocurrir hacia los años 40 en distintos campos de la psicología aplicada, y comenzaron a aparecer estudios relacionados con la depresión infantil, bajo los nombres de Akerson (1942); Spitz (1945); Bowlby (1951), entre otros.
A principios de los años sesenta Harlow (1961) observa, en los monos separados de sus madres, exactamente el mismo tipo de conductas que habían señalado Spitz y Bowlby en los niños. El carácter experimental de la psicología comparada, produjo un impacto especial para este tipo de hallazgos y comenzó a tomarse un poco más en serio la posibilidad de la existencia de la depresión en los niños, puesto que los monos parecían ser capaces de desarrollarlas.

La depresión infantil puede definirse como una situación afectiva de tristeza mayor en intensidad y duración que ocurre en un niño. Se habla de depresión mayor, cuando los síntomas son mayores de 2 semanas, y de trastorno distímico, cuando estos síntomas pasan de un mes.

TEMAS DE VIDA



Detenga el agotamiento nervioso
Debido a que las tensiones de todo tipo siguen aumentando, la revista estadounidense Health presentó algunas recomendaciones de la psicóloga Ellen McGrath para impedir que estas provoquen agotamiento nervioso.


▪ Tómese un descanso, cualquier clase de descanso: Camine diez minutos, o respire calmada y profundamente cinco minutos. Dedique quince minutos al principio y al final de cada día a leer o reflexionar.


▪ Controle su vida: Rodéese de cosas que le animen —fotos, flores o recuerdos—. Planee sus actividades de modo que pueda hacer lo necesario en los momentos de menos tensión.


▪ Aliméntese bien: Prescindiendo de lo atareado que esté, no continúe trabajando hasta estar hambriento ni calme su apetito con tentempiés de comida basura. Comer con frecuencia a base de frutas y verduras le ayudará a evitar la fatiga.


▪ Muévase: El ejercicio fuerte reduce la tensión y aumenta la sensación de bienestar y de dominio de la situación. Practíquelo de forma placentera.

Haciendo frente a la tensión
● “Un corazón calmado es la vida del organismo de carne,” dice la Biblia. (Pro. 14:30) Hoy la calma de la gente está bajo fuerte ataque debido a la tensión de la vida moderna. ¿Qué le sucede al “organismo de carne” bajo tal presión?


Los latidos del corazón se aceleran, sube la presión de la sangre, se afloja el paso de la digestión y acontecen otros numerosos cambios. Según un libro reciente intitulado “Stress” (Tensión), cuando no llega el alivio, estas reacciones corporales continúan y forman un efecto acumulativo, “gastando el motor del cuerpo sin llevarnos a ningún lado.”


La tensión prolongada puede producir daño serio... desde úlceras hasta dolores de cabeza que incapacitan y enfermedades del corazón. ¿Cuál es la solución?


Muchos recurren a sedantes y “píldoras para el humor.” Pero, como señalan los autores de “Stress,” “estas píldoras nunca resuelven nada en realidad, solo lo ocultan.”


El remedio, según los investigadores, es llegar a la causa de la tensión y ajustar su vida para traer alivio o ajustar su actitud para reducir el efecto en la mente y el cuerpo.


Algunas cosas en la vida sencillamente están más allá del poder de los humanos para cambiarlas. Y el ajustar uno su actitud requiere el comprender las razones de los problemas de la vida y tener algo sólido en que cifrar sus esperanzas de algo mejor. “El poder menguante de la religión,” comenta el libro “Stress,” “es una razón por la cual se ha hecho tan tensa la vida en el mundo occidental.” 



Pero la religión que se funda en la verdad no menguará en poder. Esa verdad se halla en la Palabra de Dios, que señala el camino a la ‘calma de corazón’ que contribuye a la salud de mente y cuerpo.—Pro. 3:4-8; Mat. 6:25-34; Fili. 4:6, 7.