sábado, 29 de enero de 2011

Su verdadero valor


Vistos estos factores, si uno ha de enfrentarse con éxito a la depresión, se requiere un punto de vista equilibrado sobre su propia valía. El apóstol Pablo escribió: “Digo a todos ustedes que ninguno piense de sí mismo más de lo que debe pensar. Antes bien, cada uno piense de sí con moderación”. (Romanos 12:3, Versión Popular.) El falso orgullo, así como el no ser consciente de sus limitaciones, y el perfeccionismo son todas maneras de sobrestimarse. No se debe ceder a tales tendencias; no obstante, evite irse al otro extremo.
Jesucristo destacó el valor individual de cada uno de sus discípulos al decir: “Se venden cinco gorriones por dos monedas de poco valor, ¿no es verdad? Sin embargo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pero hasta los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados. No tengan temor; ustedes valen más que muchos gorriones”. (Lucas 12:6, 7.) Es tal el valor que tenemos ante Dios que hasta repara en nuestro más mínimo detalle. Como Él se interesa profundamente en la persona, sabe cosas acerca de nosotros que ni aun nosotros mismos sabemos. (1 Pedro 5:7.)
El que Sara reconociera que Dios tenía un interés personal en ella la ayudó a mejorar su amor propio. “Siempre había tenido un temor reverente por el Creador, pero entonces comprendí que Él se interesaba en mí como persona. Sin importar lo que mis hijos o mi esposo hiciesen, y prescindiendo de la formación que mis padres me dieron, me di cuenta de que yo tenía una relación de amistad personal con Jehová. Entonces comenzó a desarrollarse mi sentido de amor propio.”
Siendo el caso que Dios considera valiosos a sus siervos, nuestra valía no depende de la aprobación de otras personas. Por supuesto, no es agradable el que a uno se le rechace. Pero el que uno tome la aprobación o desaprobación humana como punto de referencia para determinar su valía personal le hace vulnerable a la depresión. El rey David, un hombre según el propio corazón de Jehová, fue llamado en una ocasión “hombre que no sirve para nada”, literalmente un “hombre de inutilidad”. Sin embargo, David reconoció que el hombre que se había expresado en esos términos estaba afectado por un problema, y no consideró ese apelativo como determinante de su valía personal. De hecho, como es común entre las personas, Simeí más tarde se disculpó. Aun si alguien le criticase con razón, véalo como una crítica dirigida contra algo en concreto que uno ha hecho, no como una evaluación de su persona. (2 Samuel 16:7; 19:18, 19.)
El estudio personal que Sara realizó de la Biblia y de publicaciones basadas en ella, así como su asistencia a las reuniones de los testigos de Jehová, la ayudaron a colocar el fundamento para una relación con Dios. “Pero mi cambio de actitud hacia la oración fue lo que más me ayudó —dijo Sara—. Solía pensar que solo se oraba a Dios sobre cosas importantes, y que no se le debía molestar con problemas insignificantes. Ahora entiendo que puedo hablarle sobre cualquier cosa. Si estoy nerviosa respecto a una decisión que he de tomar, le pido que me ayude a estar calmada y ser razonable. Me siento aún más cerca de Él cuando veo que responde mis oraciones y me ayuda a hacer frente a cada día y a cada circunstancia difícil.” (1 Juan 5:14; Filipenses 4:7.)
No hay duda, la seguridad de que Dios tiene un interés personal en usted, entiende sus limitaciones y le dará la fortaleza para hacer frente a cada día es la clave en la lucha contra la depresión. No obstante, hay veces que, a pesar de lo que uno haga, la depresión persiste.